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Las regulaciones admiten el uso de la sustancia para condiciones que, según expertos, no generan una respuesta adecuada o requieren, como mínimo, una supervisión estricta
Por Manuel Guillama Capella
Periodista de Noticias
manuel.guillama@gfrmedia.com
Los hallazgos recién divulgados de un estudio de mercado comisionado por el Departamento de Salud, que revelan que, en Puerto Rico, una proporción cada vez mayor de pacientes recurren al uso de cannabis medicinal como respuesta a condiciones de salud mental, trascienden en momentos en que la comunidad científica levanta bandera sobre los posibles efectos que el consumo desmedido de estos productos puede provocar en personas con diagnósticos como esquizofrenia, ansiedad o depresión.
Además de la mayor prevalencia de recomendaciones para el uso de cannabis asociadas a diagnósticos de salud mental, los datos del estudio que preparó la firma V2A para Salud y la Junta Reglamentadora del Cannabis Medicinal (JRCM) demuestran que el bloque de 21 a 30 años de edad sobresale como el de mayor crecimiento de pacientes de esta sustancia
“Es bien importante que seamos proactivos en reducción de daños. La reducción de daños va a venir con entender que los vulnerables son los pacientes más jóvenes, de 18 a 25 años, (sobre todo) si tienen historial de psicosis o rasgos esquizofrénicos. Hay pruebas genéticas que nos dejan saber si estás metabolizando lentamente el cannabis, y esos están más a riesgo, o que están metabolizando (lentamente) la dopamina, que es uno de los neurotransmisores envueltos”, sostuvo el doctor Jaime Claudio Villamil, facultativo de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico y autor del texto Cannabis medicinal: recomendando, formulando, dosificando.
En mayo de 2025, una investigación de la Universidad de Yale encontró que el uso desmedido del cannabis y los diagnósticos de salud mental mantienen una correlación “bidireccional”. Es decir, que el consumo excesivo puede exacerbar las condiciones tratadas y que las personas diagnosticadas son más susceptibles a incurrir en uso descontrolado de los productos derivados de la sustancia.
“En términos de causalidad, CanUD (desórdenes de uso de cannabis) mostró una relación de causalidad bidireccional con la mayoría de los trastornos psiquiátricos examinados, en contraste con el uso del cannabis. El uso incremental del cannabis puede aumentar las tasas de trastornos psiquiátricos con el paso del tiempo, especialmente en individuos que progresan de uso de cannabis al CanUD”, estipuló el estudio de Yale, titulado La relación genética entre desórdenes de uso de cannabis, el uso del cannabis y trastornos psiquiátricos.
“Lo que estamos viendo es un aumento de psicosis. Los estudios lo que dicen es que, con el cannabis, hay algunos estudios (con resultados) positivos para el manejo de dolor; hay un tipo de convulsiones para el cual se crea un medicamento en específico a base de CBD (cannabidiol) y se ha visto que es efectivo. Pero, fuera de eso, no hay mucho más en que la literatura y estudios, al menos en trastornos psiquiátricos, diga que hay pruebas sólidas de que el cannabis ayuda”, esbozó, por su parte, la profesora Lelis Nazario, del Departamento de Psiquiatría del RCM.
De acuerdo con el Departamento de Salud, de aproximadamente 110,372 pacientes activos de cannabis medicinal, 68,657 padecían algún trastorno de ansiedad, mientras 17,854 habían sido diagnosticados con depresión, 2,258 tenían trastorno de estrés postraumático y 2,205 lidiaban con trastorno de bipolaridad. En total, el Reglamento 9038 de la JRCM, que rige la industria, identifica 25 padecimientos elegibles para tratamiento con cannabis.
En su página electrónica, la agencia destaca entre los beneficios de la sustancia, su potencial terapéutico para disminuir el dolor, la inflamación y problemas relacionados con el control muscular, estimular el apetito, reducir náuseas y atenuar algunos síntomas de enfermedades crónicas.
El análisis que realizó V2A encontró que, en 2018, el 42% de las condiciones de los participantes del programa de cannabis medicinal eran psicológicas versus un 58% físicas, proporción que al año pasado se había invertido a 61-39.
Aunque no conoce de algún estudio epidemiológico en Puerto Rico que lo cuantifique, Nazario enfatizó que abundan ejemplos de condiciones de salud mental exacerbadas por el consumo del cannabis, sobre todo en jóvenes, cuyas conexiones cerebrales permanecen en desarrollo hasta alrededor de los 25 años.
“Lo vemos en sala de emergencias, (con pacientes) intoxicados y psicóticos. Yo hago guardias en hospitales, y en sala de emergencia lo vemos en jóvenes. Cuando usas la sustancia, parte de lo que pasa es que afecta el juicio, la toma de decisiones y poder reaccionar a algo efectiva y rápidamente, así que, directa o indirectamente, es un factor si uno está deprimido”, señaló la psiquiatra, al puntualizar que la Asociación Estadounidense de Psicología no respalda el uso de cannabis para pacientes de salud mental.
Mínimo seguimiento
Para Claudio Villamil, una de las mayores vulnerabilidades vinculadas al uso medicinal del cannabis –que en Puerto Rico cobró formalidad con la Ley 42 de 2017– es el limitado seguimiento a los pacientes entre los ciclos de renovación anual de licencias, así como de datos a nivel macro que permitan analizar la evolución de los casos bajo tratamiento.
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