Militar boricua adopta al perro que lo protegió en conflictos bélicos

Militar boricua adopta al perro que lo protegió en conflictos bélicos

En el Día del Veterano, Jay Rodríguez Bonano celebra la vida en familia junto a Tayro

En el conflicto bélico desatado en Afganistán, tras el ataque islamita a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, Tayros fue uno de los héroes caninos que protegió a los soldados, entre ellos a la movilización de puertorriqueños al lejano país.

Durante cinco años, el pastor belga sirvió en distintas unidades militares en Medio Oriente. Entre estas, fue asignado a la unidad 512 de Transportación de la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico.

Tayros se desempeñaba en la detección de explosivos y, mayormente, en las áreas de control de acceso a la base, por donde entraban carga para los soldados.  Fue en ese destaque que inició la conexión especial con el también veterano Jay Rodríguez Bonano. La relación entre ambos trascendió el campo laboral para convertirse en familia.

Para su trabajo, Tayros fue certificado en la base que el ejército tiene en Texas para trabajar todos los canes militares. Como parte de su servicio, estuvo un año en Irak (2010-2011) y luego cuatro años en Afganistán (2011- 2015). Incluso, Tayros está preparado para reconocer varios idiomas.

Mientras, Rodríguez Bonano, con 18 años de servicio en el Ejército de los Estados Unidos, fue movilizado en tres ocasiones al campo de batalla, uno al inicio de la guerra en Irak (2003) y luego a Afganistán en varios periodos (2010 y 2014). Allí conoció y trabajó junto a Tayros siendo parte de la unidad 512 a la que el can fue asignado. La unión se dio a pesar de que Rodríguez Bonano no era su manejador, sino el commander de la unidad.

“Esa unidad (que pertenece a la reserva, pero está en San Thomas) se movilizó a Afganistán para dar trabajo de logística. Allá teníamos varios canes asignados al área de trabajo donde estábamos mayormente, y Tayros era uno de ellos. Mientras Tayros estaba haciendo su trabajo junto con nuestros soldados, estábamos siempre mano a mano con él”, relató.

“En Afganistán todos los días eran lunes, como decíamos. Nosotros estábamos todo el día trabajando, pero parte del trabajo era que estuvieran seguros los soldados y que la carga que entrara a la base estuviera bien. Mientras él trabajaba, nosotros estábamos en esa área, nos asegurábamos que la carga llegara a su destino… durante ese tiempo desarrollamos un ‘bonding’, una unión especial. La intención y la idea era proteger a nuestros soldados, una de las cosas que nosotros buscamos -que no sólo lo hacen los canes, también lo hacen nuestros soldados- es protegernos unos a otros y de ahí es que viene la lealtad y es parte de nuestros valores… el que ha tenido un perro, sabe que la historia siempre cambia para bien y esa lealtad es inquebrantable”, indicó.

Sin embargo, esa empatía entre soldados se vio interrumpida cuando Rodríguez Bonano tuvo que regresar a casa. Su reencuentro no se da hasta que en el 2016 retiran al can y quien era su manejador no podía encargarse de él por estar destacado en otra misión. Ahí le pide al veterano boricua que se hiciera cargo de sus cuidados, tal y como lo había demostrado en Afganistán, pero concretando su adopción.

Tayros ya estaba a cargo de la organización K9 Hero Haven Pennsylvania, cuando Rodríguez Bonano inició el riguroso proceso de adopción, que tardó unos cuatro meses. Según cuenta, la organización realiza un análisis entre el perro y la familia para proceder, pues estos canes se desarrollaron para el trabajo y no están expuestos a niños, ni a familia.

“Ellos al escuchar la historia, ver la aplicación y ver que el manejador estaba recomendando que el perro estuviera conmigo, hicimos la documentación y lo adoptamos”, explicó.

Tras el tiempo que había transcurrido, la organización dudó que Tayros recordara a Rodríguez Bonano, pero se equivocaron. En su recuentro, al perro solo le bastó verlo para reconocerlo e intentar irse con el militar.