TU REFLEJO – Mujer Fuerte y ¡Que tu esperanza nunca se marchite!

TU REFLEJO – Mujer Fuerte y ¡Que tu esperanza nunca se marchite!

Una mujer fuerte, es aquella que cuando tiene alguna preocupación o problema, escoge el rincón de la noche, donde nadie la vea, en la soledad oscura para desbordarse en llanto y así poder meditar, pensar, y hasta poder llorar si tiene que hacerlo.

Una mujer fuerte, muestra una sonrisa en medio de su torbellino.

Una mujer fuerte es aquella que da palabras de gozo a aquellos que sufren como ella, sin mostrar rastro de su sufrimiento interno.

Una mujer fuerte es aquella que confía y tiene fe cuando muchos cuestionan su cordura.

Una mujer fuerte es aquella que canta y baila para no dar paso a la tristeza que quiere arroparla.

Una mujer fuerte es aquella que soporta, tolera y maneja los problemas ajenos más los suyos.

Una mujer fuerte es aquella que encuentra consuelo brindando consuelo a los demás sin ser egoísta.

Una mujer fuerte no es sólo poderosa: es pura valentía, es pura inteligencia, es pura audacia, es pura compasión, es puro amor.

Una mujer fuerte no es sólo sinónimo de fuerza. Es sinónimo de Grandeza, de Gloria, de Honor.

Una mujer fuerte es aquella coronada con fortaleza, vestida con esperanza, y calzada con comprensión.

Una mujer fuerte es paciente, tolerante y valiente. No confundas sus lágrimas con flaquezas, con debilidad, ni delicadezas, pues cuando sus lágrimas brotan, la mayoría de las veces es porque su coraje interior se exterioriza y fluye a través de sus ojos.

Una mujer fuerte es de las que renacen de las cenizas como el Ave Fénix, que vuela alto con sus enormes alas ardientes.

Una mujer fuerte es la más hermosa que pueda existir. Tú mujer que me lees eres una de ellas. Sigue adelante. No desmayes, pues tu fe será recompensada de la meneara que menos esperas y cuando menos lo esperas.

Por: Damaris Cáceres Mercado
¡Que tu esperanza nunca se marchite!

Muchas veces nos suceden situaciones en nuestras vidas que nos hacen perder la esperanza. Los cantazos son tan frecuentes que dejamos de creer y hasta pensamos disparates, pero eso es lo menos que debemos pensar pues nunca habrá carga sobre nosotros que no podamos cargar. Mientras más duro el reto más capacitados estamos para soportarlo pues de lo contrario, no nos sucedieran. Esos son los misterios universales. ¡Que tu esperanza nunca se marchite!

Sigue creyendo aun cuando la gente pierda la esperanza.

Sigue dando amor, aunque otros te odien y siembren odio.

Sigue construyendo, aun cuando otros destruyan.

Sigue hablando de Paz, aun en medio de una guerra.

Sigue iluminando, aunque otros intenten apagar tu luz en medio de la oscuridad.

Sigue sembrando, aunque otros pisen tu cosecha.

Sigue gritando, aun cuando otros callen porque la verdad siempre está en tu ser.

Sigue dibujando sonrisas en rostros llenos de lágrimas aunque tengas que dibujarlas en el tuyo propio.

Sigue transmitiendo alivio, cuando veas dolor porque eso te ayudará a ser fuerte y así lograrás hacer fuertes a los demás.

Sigue regalando motivos de alegría donde sólo haya tristezas.

Insta a caminar al que decidió quedarse y ayuda a levantar del suelo a los que se han rendido. Porque en medio de la desolación, siempre habrá un niño que nos mirará, esperanzado, esperando algo de nosotros, y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol… y en medio del desierto crecerá una planta. Siempre habrá un pájaro que nos cante, un río que nos sacie la sed y una mariposa que nos brinde su belleza.

¡Que tu esperanza nunca se marchite!

Por: Damaris Cáceres Mercado