Daily Archives: Jan 31, 2019

(Atlanta) Maroon 5’s half-time show, aided by appearances from Travis Scott and Big Boi, was an utterly conventional rundown of the band’s biggest hits

By: ESPN

Let’s hope you weren’t banking on Maroon 5 to salvage a surprisingly dull Super Bowl (or is it a Punt Bowl?). With an arsenal of pop hits at their disposal, the Adam Levine-led septet gave the fans at the Mercedes-Benz Stadium a pretty forgettable half-time show, with assists from Travis Scott, Outkast’s Big Boi, and a gospel choir that added some vocal heft to Levine’s sweet but thin falsetto. Perhaps that’s what the NFL wanted, what with the league’s chronic aversion to pushing the envelope, but the show brought into sharp focus the achievements of recent half-time show acts like Prince, Beyoncé and Lady Gaga who, singing and dancing in equal measure, helmed their shows all by themselves.

Don’t get me wrong: I grew up on Maroon 5’s debut album Songs About Jane, a lovely collection of pop-rock earworms, and thankfully the band played beloved oldies like This Love and She Will Be Loved. But, as far as half-time performances go, the show itself was a pretty toothless, cookie-cutter affair, marked by the requisite pyrotechnics and some floating lanterns as Adam and co ran down a list of radio hits: Harder to Breathe, Sugar, Girl Like You, and Moves Like Jagger among them.

During the latter track, Levine threw caution to the wind and took his shirt off, revealing his much bandied-about torso in homage to the song’s titular Rolling Stone. It was a last-ditch attempt at some gravitas after several minutes of unenthusiastic guitar-strumming and hip-gyrating, but it came over as a little lame and must have elicited an eye-roll from Janet Jackson, who was crucified for her wardrobe malfunction at the Super Bowl exactly 15 years ago.

These days, the NFL finds itself it right in the thick of the culture wars, mired in controversy over its tepid approach to player safety (most notably the crisis of brain damage among retired players, and the NFL’s historic slow-walk on the issue) and the league’s owners’ collective blackballing of Colin Kaepernick in the wake of his decision to protest against police brutality during the national anthem two years ago. Throw in commissioner Roger Goodell’s mismanagement of about a half-dozen other controversies – Deflategate, domestic violence, and some patently racist remarks by team owners – and one can understand why merely associating with the league has, in some enclaves of the entertainment world, become verboten.

Case in point: Rihanna, Cardi B, Pink, and Jay-Z all reportedly turned down the chance to helm this year’s half-time show, a few of them pointing specifically to the NFL’s treatment of Kaepernick. Travis Scott initially refused too, but agreed after the NFL agreed to donate $500,000 to Dream Corps, a social justice advocacy group focused on fighting poverty (Maroon 5 and its label Interscope donated the same amount to Big Brothers Big Sisters, a youth mentorship organization). Years ago it would have been hard to imagine anyone turning down what was once considered the biggest gig in entertainment.

Maroon 5, then, were a suitable choice for a league that has taken great pains to safeguard its status as the national pastime and maintain as broad an appeal as possible. Scott’s cameo was intended to provide a jolt, and he did indeed crowd-surf after a breathless and heavily-bleeped performance of SICKO MODE and Like a Light, but the appearance was short-lived. Then came hometown favorites Sleepy Brown and Big Boi (André 3000 is too busy starring in Claire Denis films), who performed the Outkast classic The Way You Move, clad in fabulous furs, and was gone in a flash.

The half-time show is a necessarily star-powered event, and so as long as the performer has about a half-dozen recognizable hits to play, disaster is almost always averted. But the bar should be higher than the staid, run-of-the-mill jaunt we got from Maroon 5. True, it’s not always rainbows and butterflies, but it didn’t have to fall this flat.

 

Algunos techos volaron como hojas de papel. Los postes de concreto quedaron doblados, las líneas eléctricas enroscadas en el piso. Y familias enteras lo perdieron todo al paso de un tornado y fuertes lluvias que dejaron cuatro muertos y al menos 195 heridos en La Habana el domingo en la noche y el lunes en la madrugada.

En un recorrido que hizo The Associated Press por la capital de Cuba pudo percatarse de la devastación causada por el meteoro, el cual fue descrito con pánico por los vecinos de varias barriadas que, tras una noche de vientos, amanecieron con calles bloqueadas por escombros, casas derrumbadas, láminas de techo retorcidas, tanques de los edificios desplazados varios metros y autos incrustados en viviendas

Julio Menéndez, quien trabaja en un restaurante en el municipio 10 de Octubre de La Habana, relató que estaba en su casa en la noche cuando oyó un estremecimiento indescriptible.

“De momento se sintió un ruido como si fuera un avión cayéndose. Lo único que hice fue abrazar a las niñas”, dijo Menéndez, quien tiene 33 años y dos hijas de 9 y 12 años. “Esto parece una película de terror”.

Los expertos indicaron que el eje del tornado se desplazó 11 kilómetros sobre la zona más poblada de la capital alrededor de las 8.30 de la noche. Duró unos 16 minutos.

A varios kilómetros de allí, en el municipio de Guanabacoa, María Esther Linares vio cómo se desplomó parte del techo de su casa y, temiendo por su vida y la de sus dos nietas pequeñas, salió a buscar ayuda cuando una ráfaga de viento la arrastró por los aires provocándole la muerte, relató su nieto Yoelkis Dip.

Linares residía en un albergue de pequeños apartamentos junto a unas 300 personas, entre ellas la enfermera Teresa Galarza, de 53 años, quien se salvó a sí misma y a su hijo metiéndose debajo de un colchón mientras una lluvia de ladrillos les caía encima.

Desesperada, Dianabys Bueno, una trabajadora independiente de 31 años, no sabe qué le depara el futuro. El tornado dañó parte de su casa y quedó herida de una pierna y un brazo.

“Vivía en un edificio de Centro Habana y pasó lo mismo”, indicó Bueno, quien reside en el albergue _que las autoridades habilitan para las personas sin hogar_ desde hace 11 años cuando perdió su casa en un edificio que se desplomó por mal estado.

“Ahora no voy a irme a ningún lado”, agregó Bueno al borde del llanto, rechazando la oferta de las autoridades de ser trasladada temporalmente a una escuela u otro local. “Quiero una solución definitiva”.

Unos metros más allá, otra madre sola con tres hijas llamada Yanelis Roche, de 31 años, metió a las niñas debajo de una cama en medio de lo que describió como el rugido de una turbina. Cuando asomó la cabeza, todo su techo se había ido y no quedaba un solo electrodoméstico intacto.

Pese a estar acostumbrados a lidiar con ciclones destructivos en la temporada estival y tener una vasta cultura que les permite prepararse para enfrentarlos, los cubanos no salían de su asombro el lunes ante la tormenta y su tornado, un evento sorpresivo y difícil de pronosticar.

Consultado por la AP, Miguel Ángel Hernández, experto en ciencias geográficas y jefe de turno del Instituto de Meteorología de Cuba, explicó que el fenómeno “es inusual en nuestra latitud”.

Según indicó no hay precedentes de un tornado que ocurriera sobre la ciudad de La Habana.

José Rubiera, el meteorólogo cubano más conocido, indicó que, con base en la devastación desatada, es posible determinar que el tornado alcanzó la categoría EF4 en la escala de Fujita-Person _que clasifica el poder de estos fenómenos atmosféricos_, con vientos de entre 267 y 320 kilómetros por hora.

“Es un fenómeno de muy rara frecuencia”, explicó Rubiera. “Es mucho más que un ciclón… que no es posible predecir”.

Los reportes indican que un tornado devastador similar ocurrió en 1940 en el pequeño pueblo de Bejucal, en las proximidades de La Habana.

El chofer Oster Rodríguez relató que una nube densa y arremolinada descendió sobre la plaza central del barrio Reparto Modelo en el Municipio de Regla “como una bola de fuego”.

No hay un cálculo oficial de los daños materiales.

En el Hospital Hijas de Galicia, todos los pacientes _mujeres embarazadas o con recién nacidos_ fueron evacuados a otro centro médico. La institución de siete pisos se quedó sin cristales porque el viento los succionó, dejando sólo las cortinas ondeando.

Igualmente se trasladó a 200 maestros de un centro educativo.

El presidente Miguel Díaz Canel publicó fotos en Twitter la madrugada del lunes en las que se le veía con rescatistas, además de una imagen de lo que parece ser un vehículo volcado por la tormenta.

Aunque además de los 3 muertos las autoridades reportaron a unos 172 heridos, algunas personas heridas dijeron a la AP que no habían informado sobre sus lesiones por ser menores o no tener tiempo, por lo que el daño a nivel humano podría ser peor. Las autoridades indicaron que 30 ciudadanos estaban hospitalizados de gravedad.

Funcionarios estimaron que un millón de personas se quedaron sin energía eléctrica en la noche del domingo y el lunes. La mitad de ellas permanecía sin el servicio. Hay 250.000 habitantes sin agua.

Se reportaron también de manera preliminar 1.238 viviendas afectadas, de las cuales 124 sufrieron un derrumbe total, y siete accidentes de tránsito. Entre otros, se dañaron cuatro policlínicos, un hogar de ancianos y 46 escuelas.

Los barrios más afectados continuaban sin energía eléctrica y sin agua con sus calles bloqueadas, al tiempo que brigadas de trabajadores comenzaban a poner orden en la ciudad.

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