Tu Reflejo-Nunca es tarde

Tu Reflejo-Nunca es tarde

Nunca es tarde
No, nunca es tarde para realizar nuestros sueños. No hay edad para empezar desde cero.
En nuestro camino sucederán muchas cosas. Buenas y malas. Pero nada de eso puede impedir que realicemos lo que nuestro corazón dice, si nuestra mente se enfoca. No hay terremoto emocional que destruya la estructura que con amor, valor y esperanza hemos construido.
Sí, lloraremos, nos caeremos, y nos cansaremos, pero sólo nosotros decidimos si continuar o no. Nadie nos obliga ha hacer algo que no queremos.
Es por eso que yo me animo a mí misma, y te animo a ti, a que mires tu horizonte. Enfócate en él y lucha por lo que quieres. Saborea tu triunfo y será tuyo. No importan las circunstancias.
Puede que te desvíes un poco. Puede que te detengas por un momento, pero eso no quiere decir que no podrás alcanzar lo que siempre has querido en tu corazón.
Si estás descarrilada/o por cuestiones del amor, debes recordar que el amor comienza amándote a ti misma/o. A la vez que entiendas eso, también entenderás que la soledad es necesaria, que el tiempo te quita y te da cuando sea su hora. Pero que a pesar de todo, debes echarle ganas al caminar de tu vida. Porque aunque nunca es tarde para realizar lo que queremos en la vida, ella no es eterna y nuestra estadía en este plano es muy corta. Aprovéchala porque se va no volverá.
¡Bonito día!
Las vueltas de la vida
La vida da muchas vueltas. Es como un carrusel. Lo que hagamos hoy, regresará a nosotros algún día para bien o para mal. Es por eso que debemos hacer el bien, para que cuando esa ruleta de la vida apunte hacia nosotros nuevamente, recibamos del bien que hemos hecho.
En la vida muchas veces debemos tomar decisiones que nos van a doler. Lloraremos lágrimas de sangre, pero no es malo pensar en uno mismo de vez en cuando. A veces se cerrarán capítulos, pero comenzarán otros. Tenemos un futuro por delante, y ese camino sólo nosotros lo debemos caminar.
De los errores hay que aprender, para no volver a cometerlos. Sería opción nuestra errar dos veces y entonces debemos ser fuertes para  enfrentar las consecuencias.
La vida no es nada fácil y nos envía las pruebas antes, para que luego aprendamos. Debería ser al revés, pero qué más da. Estamos aquí ahora y debemos vivir sabiendo que la vida es como es. No está en nuestro poder cambiarla.
Vive como creas mejor para tí, pues la vida es sólo una, los sueños son sólo tuyos y la felicidad es para tí, sólo si la sabes buscar bien.
Bendiciones
¿O agradeces, o te lamentas?
Son muchas cosas en esta vida que puedes cuestionar, que te puedes quejar; pero si te pones a pensar son más las cosas que tienes para agradecer. Porque sin esas cosas malas no sabrías el significado de lo bueno. Y si te pones a pensar más profundamente, la mayoría de los problemas o situaciones desagradables que te ha tocado vivir han sido por decisiones tuyas.
Sólo tú decides tu rumbo. Sólo tú decides si detenerte y cambiar de estrategia o comenzar de nuevo.
Todo está en ti. Tu agradeces y a ti vendrán bendiciones. Tu te lamentas y vendrán a ti una lluvia de desdichas. Tu decides.
HE APRENDIDO
He aprendido a respirar mientras camino por el sendero de mi vida.  He aprendido a contemplar mi alrededor sin darme prisa.  He aprendido a detenerme para meditar cuando es preciso.  He aprendido a sonreir cuando mis lágrimas internas caen como cascadas.  He aprendido a ver lo bonito de cada persona; cada detalle, cada gesto en su mirada.  He aprendido a comprender las ironías de la vida.  He aprendido a que cada día uno despierta a una nueva lección.  He aprendido a callar cuando es debido, a pedir perdón cuando debo hacerlo.  He aprendido que la mejor manera de ganar una batalla es con un abrazo, un te quiero y una sonrisa.  He aprendido a que el pasado ya no existe sólo en nuestra mente cuando queremos cargarlo.  He aprendido a sentir compasión por cada persona que ha pasado por mi vida y me ha hecho sufrir, pues gracias a ese sufrimienrto, me he hecho más fuerte.  He aprendido a que la palabra familia no se refiere a aquellos que tienen nuestra sangre y apellidos, más bien son aquellas personas que te aman y siempre te apoyan cuando más las necesitas.  He aprendido a valorar la soledad, a valorar la compañia, a valorar el dolor y la felicidad.  He aprendido a sentir el amor que mi madre siente, he aprendido de los golpes y de los sacrificios silenciosos de quienes te aman.  He aprendido de la voluntad que tengo dentro y del potencial que podemos manejar a nuestro antojo.  He aprendido que en la vida hay que tener lo malo para aprender a valorar lo que es bueno y hay que tener cosas lindas para aprender a mirar lo malo con otra mentalidad.  He aprendido que sin lo malo, sin lo bueno, la vida no es vida.  He aprendido que todo en la vida tiene un propósito… vivir, amar y seguir aprendiendo hasta llegar al final de nuestro camino, sabiendo que ese final es sólo un hasta luego…

 

 

¡VIVE COMO CREAS QUE ES MEJOR!

Por: Damaris Cáceres Mercado

Había una vez, hace muchos años, un matrimonio con un hijo de doce

años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer mundo. Así, se fueron los tres con su burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:

“¡Mira ese chico mal educado! Él arriba del burro y los pobres padres, llevándolo de las riendas”.

Entonces, la mujer le dijo a su esposo:

“No permitamos que la gente hable mal del niño.” El esposo lo bajó y se subió él.

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: ” ¡Mira que sinvergüenza ese tipo! ¡Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima!” Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas.

Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:

“¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! ¿Y el pobre hijo? ¡Qué le espera con esa madre!” Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje.

Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:

“¡Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna!”

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes:

“¡Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!”

Moraleja:

Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres alguien quien éste conforme con tus actitudes.

Entonces: ¡vive como te parezca! Has lo que te dicte el corazón… ¡lo que sientas! Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos…

Por eso: ¡CANTA… RÌE… BAILA… AMA… y VIVE intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

 

En lo simple, está el secreto de la grandeza.

Observa una flor. Delicada y pequeña. De pétalos frágiles y tallos delicados. Una, sigue siendo bella, pero ver muchas, hipnotizan. Hermosura sin igual. Cambian el panorama completamente y la fragancia te abraza los pulmones.

En nuestra vida pasa lo mismo. Pequeños detalles ocurren cada segundo, pero con el ajetreo cotidiano no nos damos cuenta. Pequeños detalles que unidos, forman esa gran felicidad que tanto buscamos, pero que jamás encontraremos buscando en lugares incorrectos. La felicidad no está en lo material, tampoco está en alguien más… La felicidad está en esas pequeñeces que unidas te muestran su grandeza. Están en todas partes, te toca a ti, saber valorarlas y apreciarlas para alcanzar tu felicidad y jamás dejarla ir.

 

Nuestra Vida

El camino de nuestra vida es uno que nos enseña innumerables lecciones. Algunas buenas, y otras no tan buenas. Depende de tu reacción y tus acciones es que la vivencia se repite hasta que aprendas.

Las personas que han pasado por lo mismo y lo han superado ya saben cómo reaccionar. Es bueno tenerlos de amigos para que nos ayuden a tomar una decisión correcta. Nunca ignores un consejo. Puedes necesitarlo luego. Agradece todo consejo aunque primordialmente escucha tus adentros. Ese sexto sentido que rara vez se equivoca.

Todo se basa en tu actitud. En los peores casos, la vida te puede quitar algún ser amado, pero hasta en ese suceso tan doloroso hay una reacción positiva. Ya no está sufriendo. Hay que recordar que no lo podemos revivir, y por ende la vida tuya continúa. El tiempo curará tus heridas aunque cargues con ella internamente.

La vida está prestada. En cualquier momento nos vamos a morir aunque uno no quiera. Es por eso que debes gozar, reír, bailar. Vivir nuestra vida. La vida es una sola y es tuya. No pierdas tu tiempo lamentándote por algo que no se puede cambiar. No podemos retrazar el tiempo.

Lo he dicho antes, vive a tu gusto. Olvídate del qué dirán. La vida es tuya y de nadie más.

 

No ruegues por amor

No podemos rogar amor a quien no nos lo quiere dar. Al fin y al cabo, no estamos perdiendo nada, son los que nos rechazan quienes pierden una avalancha de amor que luego seguramente necesitarán.

No debemos regalar nuestra presencia a quien no sabe apreciarla. Al fin y al cabo, “Doña Soledad” se encargará de recordarle a ese alguien que tanto nos despreció, lo valiosa que era nuestra presencia la cual alejó para siempre.

No debemos regalar nuestras palabras a quien no nos escucha.

No debemos dar explicaciones a quien no le interesa escucharlas.

No debemos llorar por quien no lo merece. Nadie sabe el valor de una verdadera joya, sólo quien es experto en ellas y no todos son expertos.

Por otro lado, da ayuda desinteresadamente.

Sé sincera en todo momento, pues es mejor ser odiada por ser sincera, que ser admirada siendo mentirosa. Las verdades son como una almohada de paz que nos conceden dormir plácidamente cada noche. En cambio, cada mentira tiene su fecha de caducidad. Tarde o temprano la máscara se romperá.

Ama intensamente sin humillarte, pues para amar no debemos humillarnos. Sólo debemos humillarnos ante el universo y él se abrirá ante nosotros.

Bendiciones

Que bueno es recordar 

Recuerdo cuando era niña, mi estación del año favorita era la época navideña. Ese “friíto” tan rico por la mañanita. El sol parecía más brillante; diferente. La brisa traía consigo ese olor a campo.

Se reunía la familia en el “batey”. Cocinaban en el “fogón”. Ese olor distintivo a la hermosa navidad. Todos los primos y vecinitos jugábamos descalzos juntos, a “chico paralizado”, “el pescaíto”. Jugábamos a la pelota, y el bate era una tabla. Jugábamos a las escondidas.

Las parrandas y las promesas. Tan rico que era escuchar el sonido del güiro, los palitos, el cuatro, y las congas. Había un señor que todos los años nos visitaba desde el área metropolitana, quien traía consigo un acordeón.

Recuerdo que de inmediato se me “jamaqueaba” el corazón y las piernas se movían solas. No importaba si sabías cantar o no, pero lo importante era repetir el coro a “galillo de gallo”. Las canciones eran de amistad o de amor. Nada de doble sentido ni vulgaridades. Era un ambiente sano. No se tenía temor de estar hasta “las tantas” afuera.

Al oscurecer, ese sonido de las llamas todavía ardiendo en el “fogón” y el crujir de la madera, me encantaban. Los petardos nos hacían dar brincos del susto cuando explotaban.

Los adultos haciendo anécdotas y chistes. El coquito, ni el ron caña podían faltar. Tampoco el pitorro ni el pitriche. “La jartera” que nos dábamos de lechón, arroz con gandules, tembleque, empanadas, pasteles, arroz dulce y más.

Era una experiencia muy terrorífica, penosa pero interesante para mí, ver cómo mataban el lechón y cómo se hacían las morcillas.

Todos los niños nos juntábamos para hablar de fantasmas y nos asustábamos. ¡Qué tiempos aquellos!

Para esa temporada, lo único que me gustaba de la escuela era la hora de cantar villancicos con la Señora Silvestry, la fiesta de navidad, y el intercambio de regalos.

La víspera del día de reyes, íbamos a cortar yerba al “matorral” para los camellos y acostarnos temprano para recibir juguetes. No importaba cual regalo era. No importaba si era caro o barato, la alegría era la misma al recibir por lo menos “algo”. Al otro día encontrábamos la yerba fuera de la ventana pero eso se nos olvidaba rápido.

¡Cuánto daría por volver a esos tiempos! Pero, como no se puede, nos tenemos que conformar con recordar. Esos recuerdos siempre nos sacan una sonrisa aunque estemos amargados… Recordar es vivir.

 

Un sentimiento llamado Lluvia 

Muchos de nosotros comparamos nuestra vida a la lluvia. Ya sea por cualquier situación o tristeza. Para muchos la lluvia se relaciona con tristeza y soledad. Días grises y fríos, acompañados de truenos y relámpagos para muchos representa un sentimiento depresivo, solitario, de angustias. La gente mira, pero no observa. Mira tú, más y profundamente para que veas la belleza del paisaje el cual una gran enseñanza nos trae.

La lluvia es agua y el agua representa la vida. Los rayos y relámpagos representan las oportunidades que sólo aparecen una vez. El color gris es el estado de conciencia. Estás en el centro de la decisión a tomar en tus preocupaciones…

Pero ¿sabes qué? No estés triste. El gris es un color hermoso combinado con otros colores.

Todos tenemos que pasar por situaciones graves. A veces se nos nubla el sentido y nos confundimos por tanto dolor, pero no estés triste. Todo pasa. Por peor que sea la situación, nada es eterno.

Si estás triste, desconsolada/o y sin ganas de vivir, aguanta un poco más, pues eso significa que pronto llegará la gran sonrisa en tu rostro. No soy bruja, ni espiritista pero mi llamado “sexto sentido” me lo susurra con seguridad. Tu tristeza acabará y veo una gran sonrisa en tu rostro.

Sí, te has dado cuenta que se necesita lluvia para que las flores crezcan y florezcan. Se necesita lluvia para darle verdor a los campos y desiertos. Se necesita lluvia para devolverle vida a los lagos y ríos secos. Se necesita lluvia para vivir y darnos cuenta de lo que realmente necesitamos y debemos apreciar. O de lo que no nos hace falta y debemos soltar.

Los truenos y relámpagos te dicen, “¡aguanta un poco más! ¡Despierta, no desistas! No fue posible hoy, pero para la próxima vez será”.

En fin, ninguna circunstancia es tan grave para desistir. Al contrario, mientras más fuerte la situación, más voluntad y fuerzas debemos tener para sobrellevarla. No te estanques en tu sufrimiento y déjate llevar. Recuerda, todo es pasajero. El sol, la noche, el viento, la lluvia y tus tristezas también.

Un abrazo para ti que me lees…

 

Tu religión verdadera, está en tu corazón.

Hace dos días, mi hija salió tarde de unas prácticas de natación en una escuela que no era la suya. El transporte escolar la llevó hasta su escuela pero desde allí tenía que llegar a casa en transporte público, pero esa noche había tormenta y hacía mucho frío. Suspendieron el funcionamiento del transporte público, y mi hija no lo sabía. Para colmo, el frío que hacía afectó su celular y no pudo comunicarse conmigo. Ella estaba asustada, llorosa y desesperada. No sabía qué hacer hasta que una mujer muy amable se le acercó, y viendo la crítica situación se llevó a mi niña para su casa donde la calentó, le dio un techo y comida. Desde allí mi hija pudo llamarme y decirme lo que pasaba. Enseguida me comuniqué con mi esposo y él salió del trabajo con un amigo a buscarla.

 

La mujer, quien no supe su nombre, era una DAMA Musulmana. Sintió compasión por mi hija y le salvó la vida. Eternamente le estaré agradecida. Ella no vio a mi hija como una condenada o una pagana por no practicar su religión. Ella simplemente vio a un ser humano, un prójimo necesitando ayuda. No lo pensó dos veces. No sólo le salvó la vida a mi hija, también salvó un gran pedazo de mi corazón y a una familia entera…

 

Si todas las personas fueran como ella, todo fuera tan distinto. Es por eso, que no importa la religión que profeces, lo que realmente habla son tus acciones y mediante tus acciones estás mostrando la hermosura de tu corazón.

Por Damaris Cáceres Mercado

El halcón

Hace mucho tiempo atrás, un Rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasando unos meses, el maestro le informó al Rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía. No se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

Le encargó entonces la misión a miembros de la corte de hacer que el halcón volara, pero nada sucedió. Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil. Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa, a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte:
“Tráiganme al autor de ese milagro”.
Su corte rápidamente le presentó a un campesino.
El rey le entonces le preguntó:
“¿Tu hiciste volar al halcón? ¿Como lo hiciste? ¿Eres mago?”
Intimidado el campesino le dijo al rey:
“Fue fácil mi rey. Sólo corté la rama, y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar”.

Todos tenemos alas como halcones. ¿Sabes que puedes volar? ¿A qué nos estamos aferrando? ¿De qué no nos podemos soltar? ¿Qué estamos esperando para volar? No podemos descubrir nuevos mares, a menos que tengamos el coraje para volar.

Vivimos dentro de una zona de comodidad, donde nos movemos y creemos, que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona, esta todo lo que sabemos, y todo lo que creemos. Viven nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona, reina nuestro pasado, y nuestra historia. Todo lo conocido, cotidiano y fácil. Es nuestra zona de confort y por lo general, creemos que es nuestro único lugar, y modo de vivir.

Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles. Nos conformamos con lo que tenemos, creemos que es lo único y posible, y aprendemos a vivir desde la resignación.

El liderazgo, es la habilidad que podemos adquirir cuando aprendemos ampliar nuestra zona de comodidad. Cuando estamos dispuestos a correr riesgos, cuando aprendamos a caminar en la cuerda floja, cuando estamos dispuestos a levantar la vara que mide nuestra potencial.

Un verdadero líder, tiene seguridad en sí mismo para permanecer sólo, coraje, para tomar decisiones difíciles, audacia, para transitar hacia lo nuevo con pasión, y ternura suficiente, para escuchar las necesidades de los demás. El hombre no busca ser un líder, se convierte en líder por la calidad de sus acciones y la integridad de sus intentos.

Nuestras decisiones

Cada decisión que tomamos en el camino de nuestra vida tiene una concecuencia ya sea la que esperabamos o la inesperada que te hace abrir la boca y dejarte sin habla… Pero en fin, si la decisión que tomamos sale como queremos está muy bien, pero eso no se queda ahí pues ese resultado lleva detrás de sí otro resultado y así sucesivamente… Si la decisión que tomemos es erronea también acarreará un resultado que tendremos que enfrentar crudamente ya que el universo nos da lo que pedimos ya sea bueno o malo y nadie pasa impune en esta vida. Eso yo no le llamo castigo. Simplemente consecuencias. Dichas acciones traen recompensa o enseñanza… De lo bueno se vive, de lo malo se aprende. Hay un dicho que reza: “Primero tú, segundo tú y tercero tú,” pero yo muy personalmente pienso que todo es relativo, ya que somos parte del universo como todo lo que nos rodea. Una desición que tomemos pensando en nosotros mismos afectará a las personas que amamos también directa o indirectamente. No importa si la consecuencia se ve o no. Todos estamos entrelazados en el universo. Es por eso que lo que hacemos se nos devuelve.

Todos somos luz y emitimos luz. Somos lámparas de diferentes clases y formas. Algunas emiten más luz que otras y hay otras que están casi apagadas pero el factor común aquí es que la llama está viva. A esas personas que tienen su llamita casi apagada hay que echarle gas para que la llama arda y no se apague. La cuestión no es acostumbrarse o adaptarse a la oscuridad, más bien es alumbrarse y que la luz resalte para que ademas de uno mismo mirar por dónde caminamos, podremos con nuestra luz alumbrar el camino a las demas personas y fortalecer su luz, porque todos somos uno y vinimos del mismo lugar para ir al mismo lugar…

¡Cambia tu pensamiento!

Uno es lo que uno piensa y visualiza. Se necesita mucha confianza en uno mismo y tener bien claro lo que se quiere. Si vas a estar toda tu vida lamentándote por tu situación actual, por tu pasado, por tus malas decisiones, no vas a salir de ese círculo de negatividad. Llegarán más y más situaciones negativas hacia ti, pues las estás atrayendo con tu pensamiento.

Si quieres que tu vida cambie, cambia primero tu línea de pensamiento. Cambia esa negatividad por positivismo. Idealiza lo que deseas que suceda en tu vida. Visualízalo. Entrega tu corazón a ese ideal y ya verás las maravillas que pueden suceder en tu vida. Tú eres lo que piensas. Tú logras lo que te propones. Tú llegas hasta donde quieres. Saca de tu vocabulario las palabras, ‘límite’, ‘negativo’, ‘miedo’, ‘no puedo’.

No todo será color de rosa en nuestro camino, pero lo que suceda será un proceso no negativo. Al contrario, será beneficioso para nuestro crecimiento tanto mental, intelectual, como también espiritual. Lo que suceda, debe suceder. Lo que tú decidas hacer con tu vida según la línea de pensamiento, debe suceder porque así tú lo deseas. Todo está en ti. Tu mente es poderosa. Actívala y verás los cambios inmediatos en tu vida.

El Señor Amor

Cuenta una leyenda arcaica, que en alguna aldehuela de nuestro planeta existió una persona conocida como el “Señor Amor.” Era un señor sencillo, bello, tolerante, audaz, y humilde. No existía falta que no absolviera. Todos querían estar a su lado porque disfrutaban grandemente de su presencia. Cuando el “Señor Amor” salía de su morada, todos se aproximaban hacia él por tan sólo sentir esa sensación tan agradable teniéndolo cerca. Él quería estar con todos al mismo tiempo, pero era imposible, ya que era sólo uno, mientras que eran muchos los que deseaban su compañía.
-Señor Amor, ¿quieres pasar el día conmigo?-Preguntaban siempre ancianos, jóvenes y niños.
-Sí, me gustaría, pero sólo soy uno y ustedes son muchos,-contestaba el “Señor Amor.” De repente, alguien apareció de entre la muchedumbre que rodeaba al anhelado señor y con voz fuerte exclamó:
-Señor Amor, yo quiero que estés junto a mí por ¡siempre!- Todos hicieron silencio, incrédulos de lo escuchado. Esperaron la contestación del “Señor Amor,” pero éste permaneció irresoluto.
-¡No es posible que conceda esa petición! Nosotros también tenemos derecho a tenerlo aunque sea un ratito,-exclamó una de las personas presentes entre la muchedumbre.
El “Señor Amor” no encontraba qué decir. Sólo se limitó a alejarse de allí bosque adentro, sintiendo mucho abatimiento. Se sentó en una roca cercana a un río, y allí lloró desconsoladamente.
-Dios mío, ¿qué hago? Quiero estar junto a todos, pero sólo soy uno. Es imposible complacerlos a todos a la misma vez,-exclamó entre gimoteos. De pronto, escuchó una voz imponente decir:
-No hay manera de complacerlos a todos.-
-¿Por qué? ¡Debe haber algo que se pueda hacer! Tú todo lo puedes, ¿por qué no puedes arreglar esto?-Comentó el “Señor Amor” mientras secaba sus lágrimas.
-Ven, regresa a mí,-contestó esa voz. Era la voz de Dios.
-Pero si regreso a ti, entonces las personas ¡no tendrán de mí jamás!- Dijo sorprendido el “Señor Amor.”
-Ven junto a mí y te mostraré una enseñanza,-dijo nuevamente su padre el Creador. Una vez junto a su padre, el “Señor Amor” pudo ver cómo la gente lamentaba su ausencia. Así pasaron los días. El “Señor Amor” aún se preguntaba cual era esa lección.
-Todavía me pregunto ¿cuál es la enseñanza de todo esto?-Preguntó a su padre en una ocasión.
-Debes entender que ellos tienen tu esencia dentro de sí mismos y en todo su alrededor. Lamentablemente no saben valorarlo. El amor no se dice con palabras ni con prosaicos. ¡El amor se manifiesta con cada acto! Usé de tu esencia para crear todo lo que ven y tocan. Te entregaste cuando hicimos, las flores, cada amanecer lleno de luz, cuando formé el arco iris, cuando le di brillo a la luna y las estrellas. ¡Estás en cada mirada sincera y en cada lágrima! ¡Tú estás fulgurado en cada rostro inocente de los niños! ¿Qué más demostración que esa? Ellos deben aprender a valorar todo lo que hemos hecho por ellos. Ellos no te necesitan, ¡pues siempre te han tenido!- Desde entonces, allí permanece el “Señor Amor.” Junto a su padre. Esperando que la gente sepa valorarlo por todo lo que ha brindado desde la eternidad.

LO QUE RECIBES AL DAR

Esta es la historia de un individuo que se sentía muy agobiado y desilusionado. Su amargura era tal que decidió alejarse de todo y de todos los que conocía. Se dirigió hacia un monasterio intentando encontrar esa paz espiritual y sacar todos esos sentimientos negativos que en él afloraban. Dentro de su ser, sentía el deseo genuino de sanar y darle sentido a su vida. Al llegar al monasterio, les contó a los monjes lo que sentía y deseaba, pero los monjes pensaron que no era apto para entender las escrituras. Uno de los monjes en particular pudo ver más allá de lo que veían sus ojos notando que el individuo recién llegado, hablaba con el corazón.

-Veo que hablas con el alma, pero lamentablemente nuestro templo no tiene capacidad para más alumnos por el momento. Si quieres, podrías barrer nuestro jardín y te daremos comida.- Dijo el monje logrando sorprender a los demás quienes esperaban una respuesta negativa.

El hombre se dedicó a barrer minuciosamente el jardín todos los días, sin pedir, sin reclamar, sin cobrar. Con el tiempo, los monjes notaron que se veía tranquilo, gozoso y equilibrado. Emanaba mucha más paz y luz, que muchos de los que estaban allí antes que él. Extrañados le preguntaron si había hecho algún tipo de rito u oración, que ellos no conocían, pero el hombre, humildemente, les dijo:

-No, sólo me he dedicado a limpiar el jardín con amor, y al mismo tiempo que barría, pensaba en que lo hacía también en mi interior. Sacaba poco a poco de mi corazón, el odio, el egoísmo y el resentimiento.-

Muchas veces una sencilla acción hecha con conciencia y buena intención, sin pedir o esperar nada a cambio, nos beneficia más que cualquier otra práctica compleja para aumentar nuestro bienestar. Cuando sentimos compasión, cariño, solidaridad… cualquiera de estos sentimientos nos impulsa a compartir parte de nuestra energía, atención, y tiempo.

No se tiene que realizar grandes acciones y sacrificios para compartir un poco de generosidad con otros. Todos tenemos cargas en nuestra vida, y muchas personas lo callan pensando que a nadie le importa. Puede que sí, a nadie le importe pero puede que no sea así. Una pequeña acción, positiva dirigida a brindar nuestra ayuda y apoyo, a alguien puede ser suficiente para suavizar sus vidas e iluminar la nuestra. Un simple gesto, una sonrisa. A nuestros ojos parece insignificante pero puede que sea sólo eso lo que necesite otra persona para cambiar su vida por completo.

En la medida en que logras alinear tus actos cotidianos con los valores esenciales, adquieres mayor fortaleza y mejoras tu relación con las personas que te rodean. Hay pocas actitudes tan satisfactorias como la de celebrar el éxito, el logro y la felicidad de los demás.

Otros piensan que no disponen de nada para dar, pues sus recursos materiales son limitados. Pero las cosas más bellas y valiosas, salen del alma. No tiene que ver con dinero. Siempre podemos animarnos a brindar alegría, apoyo, cariño, experiencia y conocimiento, permitiéndonos realmente experimentar la sensación de lleno y plenitud que produce dar. Se ha demostrado que aquellas personas que ayudan o les prestan algún tipo de servicio a otros, aumentan y fortalecen la confianza en sí mismos, autoestima y el aprecio por la vida.

Deja de esperar y comienza a dar, para que sea la vida la que encuentre los instrumentos idóneos para devolvértelo en el momento justo. Siéntete dispuesto y disponible a brindar tu apoyo a través de una palabra, un gesto, un detalle o una acción generosa y desinteresada dirigida a suavizar la vida o el momento de otra persona.

Mucha gente me criticó por los servicios que brindé en las escuelas como maestra voluntaria y conductora de talleres a padres gratuitamente. También me critican por publicar mis libros gratuitamente pudiendo sacarle provecho monetario, pero lo que no saben es que con lo que hago gano más que eso, pues mucha gente no puede costear clases privadas, ni talleres y mucho menos libros para entretenerse o aprender.

No saben lo satisfecha que me siento con los comentarios y mensajes privados que recibo agradeciéndome, porque aporté a la toma de decisiones, o le cambie su estado de ánimo, o cambie su vida en algún modo para bien. Eso el dinero no lo puede suplantar y es algo que me llevaré muy complacida el día de mi muerte.

Así pensamos las personas que nos encanta ayudar a los demás desinteresadamente. Otros ayudan de una manera, otros ayudan de otra. Las que pueden donar dinero lo hacen sin ningún pesar, pero como yo no puedo aportar con dinero, aporto con mi don de la escribir ya sea para entretener o aconsejar. Eso me hace muy feliz. No busco reconocimiento, ni busco riqueza monetaria, porque con lo que tengo puedo vivir tranquila. Tampoco me creo la más que sabe, pero nadie tiene que ser brillante para dar un buen consejo, para brindar tu sonrisa o algunas palabras de apoyo a alguien que lo necesite. El mundo sería muy diferente. Las mejores esencias salen puras desde el corazón.

Bendiciones para todos.

Por Damaris Cáceres Mercado

 

Con Amor Todo Se Puede

“Te moldearé”, le dijo el hacha al pedazo de hierro mientras descendía con toda su fuerza sobre uno de sus costados. Pero a cada golpe que le daba, el hacha iba perdiendo su filo. Después de un rato aquella herramienta no pudo más. Había quedado completamente obtusa; sin filo alguno.

“Déjenmelo a mí”, repuso el serrucho mientras clavaba sus dientes en el pedazo de hierro, los cuales fueron desapareciendo uno por uno.

“Yo me encargaré de moldearlo”, profirió con arrogancia el martillo, mientras se burlaba de sus compañeros que habían fracasado. Después de varios golpes se le quebró el mango y se le desprendió la cabeza.

“¿Me permiten probar?, inquirió humildemente una pequeña llamita. Los tres se rieron a carcajadas, pero se lo permitieron porque estaban convencidos de que también iba a fracasar. Sin embargo, aquella llamita cubrió el pedazo de hierro; no se desprendió de él, lo abrazó y lo abrasó con tanto calor, que destilaba ternura, hasta volverlo blando y darle la figura que quería. Aquella pequeña llama logró lo que las otras tres poderosas herramientas no pudieron alcanzar. Esa llamita era el amor.

Existen en el mundo corazones tan duros que pueden resistir los hachazos de la ira, los dientes del encono, los golpes de orgullo y del rechazo, pero por más severo que sea el corazón de la persona, no podrá resistir los embates del amor; porque el amor es la fuerza más poderosa de este mundo. Por amor surgen milagros. Es lo que mueve el universo infinito vibremos con él y todo lo que necesitemos y ansiemos en esta vida, será concedido.

Ironías

Hay momentos en la vida que debemos hacer silencio. Todo a nuestro alrededor duele. Hasta el mismo silencio, pero es mejor el dolor del silencio que el dolor de la ignorancia agena.

Hay mucha ignorancia acerca del tema de la depresión. Muchos piensan que cambiando la mentalidad negativa a una positiva, la depresión desaparecerá. Que todo está en uno mismo. Que uno tiene el control. Es fácil decirlo cuando no lo estás viviendo. Es fácil opinar en la vida de los demás, pero ¿qué tal si lo intentas todo y nada funsiona? ¿Qué tal si eres una persona profesional, talentosa, con triunfos, buenos hijos, buen esposo/a, con planes futuros, pero aún te abriga la tristeza, la desesperanza y ese amargo sentimiento que no sabes de dónde viene, ni qué lo activa?

No existe pastilla, compañía, palabra, ni gesto que mejore ese destructivo sentimiento. Lo intentas y lo intentas pero no puedes con él. Desesperante ¿verdad?

¿Estás en tratamiento? Deberías, porque la depresión NO es un estado de ánimo que se controla con tan sólo cambiar tu manera de pensar, o visitando una iglesia, o visitando consejería.

La depresión es más que eso, es una enfermedad. Una enfermedad que puede tornarse tan grave que puede costarte la vida y ha sido la causa de muchas muertes.

Si padeces de depresión, infórmate acerca de sus síntoma los cuales varían según la gravedad. No sientas vergüenza en buscar ayuda. No estás loco/a. No eres el/la único/a.

Por años he dedicado mi vida a ayudar personas mediante mis escritos, más sin embargo, a mí no me sirven de mucho. Pero me consuela saber que he aportado un granito de arena en la vida de alguien. He sido paciente de depresión crónica, pero aún sigo en pie ayudando a los demás, mientras me tambaleo con mis rodillas sangrantes… ¿Irónico no?

Bendiciones

Ser madre

Estoy aquí mirando a mi hija llorar desconsolada mientras ve una película triste donde uno de los protagonistas muere de cáncer y su pareja padece de una enfermedad también catastrófica.

La miro; la observo, y mi mente se adentra al mundo de los pensamientos, preguntas, y posibles respuestas. Lo que hice, lo que hubiese hecho, lo que no hice, y lo que haría.

Bueno; son sólo pensamientos, pues nada se puede hacer con el pasado, ni con el futuro incierto. Lo hecho, hecho está pero me consta que lo mejor que hice e intenté fue siempre ser buena madre ante cualquier cosa.

No fui perfecta, pero mi amor infinito siempre fue primeramente para mis hijos. Me enfrenté como leona rugiente contra enemigos por defenderlos. Pasé hambre por darle de comer. Me eché culpas por sacarlos de problemas. Sí, algunas cosas no debí hacerlas, pero ya de adultos saben que deben enfrentarse a las consecuencias de sus actos.

Sentí su dolor, me desvelé con su insomnio, me preocupé con sus preocupaciones. Luego de reprenderlos, me escondí para llorar de pena pues no me gustaba pegarle, pero había veces que debí hacerlo.

Mirando a mi hija llorar por esa película, al ver que el protagonista murió de cáncer, sentí un apretón en el pecho y me pregunté: “¿qué será de ella sin mí? Nuestra relación no sólo es de madre he hija. Es de amigas, compañeras, cómplices. Compartimos todo. Hasta la ropa. Igual sucede con mi hijo. No compartimos ropas, pero somos panas. Amigos, compañeros. Son parte de mi ser. Mi razón de seguir batallando. ¿Qué será de ellos? A pesar de su edad seguirán siendo mis bebés y nadie los tratará ni les dará el mismo amor que yo les doy (aparte de su abuela Carmen Iris Mercado).

Si algo así pasara conmigo, espero dejar una semilla buena en buen terreno. Una semilla de hermosa flor única que florezca y continúe reproduciéndose con los vientos aún en mi ausencia. Espero dejar un buen recuerdo. Un buen legado para mis hijos y sus generaciones futuras.

Las diez enseñanzas

Ten en cuenta de algunas cosas muy importantes; no hay leyes para vivir en paz y alegres en nuestra vida, pero SÍ hay “trucos” lógicos, por ejemplo:

  1. Si no te arriesgas a tomar decisiones, jamás saldrás del estancamiento. Para eso se necesita coraje y vencer la inseguridad y el miedo. ¿De qué sirven los lamentos? ¿Se ha escrito algo de los miedosos? ¡NO!

Se ha hablado, recordado y se ha escrito de personas que en su pasado eran pobres, burlados y hasta desahuciados de la demás civilización, pero lucharon por lo que querían, creían y aspiraban. Hoy día son recordados heroícamente por sus triunfos. Pasaron por tormentas pero no se rindieron y ahora son parte importante de nuestra civilización gracias al fruto de su sacrificio. El brillo de su sol.

  1. Recuerda que la única persona con quien puedes contar preferiblemente es contigo mism@.
  1. No seas vengativ@ con aquell@s que te han hecho mal, pues ellos mismos se han sentenciado y el karma se ocupará de ell@s. No quieras que se encargue de ti también.
  1. No creas todo lo que escuches, ni en todo lo que veas. Recuerda que las apariencias engañan y la comunicación basada en la sinceridad es la llave para la confianza.
  1. Ayuda sin esperar nada a cambio y sin mirar físicos, razas, sexualidades, religiones, estilos de vida, ni nacionalidades.
  1. Mantén tu sonrisa hacia los demás. Nadie más tiene la culpa de tus problemas personales. Hay personas que quizás tengan más problemas que tú y necesitan al menos una sonrisa para mejorar su día.
  1. Respeta si quieres respeto de vuelta. Sé educad@ si deseas educación a cambio.
  1. No hables mal de otra persona ausente, pues un “lo siento”, no arreglará el daño ya hecho. Será como derramar agua de un vaso y luego intentar llenar el vaso nuevamente con la misma cantidad agua usando una servilleta.
  1. Si algunas personas te envidian, te menosprecian, te tratan mal, no le prestes atención. Simplemente sonríeeeeeee. Recuerda que no eres un billete de 20, para caerle bien a todos, más sin embargo, no te has caído en pedazos por eso.
  1. Deja de quejarte y comienza a agradecer, porque a pesar de todos los problemas que tengamos, estamos vivos y mientras haya vida hay esperanza. Todo en la vida es pasajero.

Nunca olvides que siempre despues de la lluvia, llega el arcoiris y el sol radiante. Y nosotros aún sin rendirnos, en pie de lucha.

Bendiciones 100-PRE

No pierdas tu tiempo

No pierdas tu tiempo escuchando opiniones de los demás pues NUNCA todos estarán de acuerdo. Al final de cuentas nadie vivirá en tus zapatos y nadie morirá en tu lugar.

No pierdas tu tiempo intentando comprender el por qué de las cosas, pues NUNCA todo tendrá su explicación.

No pierdas tu tiempo lamentándote por algo que te ocurrió, pues NUNCA alguien ha logrado retroceder al pasado y corregir algún error.

No pierdas tu tiempo preocupándote por lo que pueda pasar en tu futuro, pues NUNCA alguien ha logrado adelantarse y saber lo que le sucederá.

No pierdas tu tiempo detenid@ en el camino de tu vida por temor, pues NUNCA se ha sabido de alguién que haya logrado sus sueños gracias al miedo.

En lugar de todo lo antes mencionado, deberías aprender a escuchar tu intuición, pues SIEMPRE es acertada cuando abunda en ti la confianza.

Deberías aprender a vivir tu vida en lugar de comprenderla, pues SIEMPRE habrá un motivo por el cual vivir.

Deberías aprender a no mirar atrás con amagura pues las historias pasadas en nuestra vida, SIEMPRE acarrean una valiosa enseñanza por peores que hayan sido.

Deberías aprender a vivir en tu presente pues SIEMPRE el futuro se verá influenzado por las cosas que hagas hoy y las decisiones que tomes hoy.

Deberías aprender a echar a un lado el miedo, pues SIEMPRE habrán malas situaciones en nuestra vida que con el miedo no podrás resolver ni desaparecer.

Simplemente vive como si fuera el tu último día de vida. La vida está para vivirla, no para comprenderla.

 

El halcón

Hace mucho tiempo atrás, un Rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasando unos meses, el maestro le informó al Rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía. No se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

Le encargó entonces la misión a miembros de la corte de hacer que el halcón volara, pero nada sucedió. Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil. Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa, a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte:
“Tráiganme al autor de ese milagro”.
Su corte rápidamente le presentó a un campesino.
El rey le entonces le preguntó:
“¿Tu hiciste volar al halcón? ¿Como lo hiciste? ¿Eres mago?”
Intimidado el campesino le dijo al rey:
“Fue fácil mi rey. Sólo corté la rama, y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar”.

Todos tenemos alas como halcones. ¿Sabes que puedes volar? ¿A qué nos estamos aferrando? ¿De qué no nos podemos soltar? ¿Qué estamos esperando para volar? No podemos descubrir nuevos mares, a menos que tengamos el coraje para volar.
Vivimos dentro de una zona de comodidad, donde nos movemos y creemos, que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona, está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos. Viven nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona, reina nuestro pasado, y nuestra historia. Todo lo conocido, cotidiano y fácil. Es nuestra zona de comfort y por lo general, creemos que es nuestro único lugar, y modo de vivir.

Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles. Nos conformamos con lo que tenemos, creemos que es lo único y posible, y aprendemos a vivir desde la resignación.

El liderazgo, es la habilidad que podemos adquirir cuando aprendemos ampliar nuestra zona de comódidad. Cuando estamos dispuestos a correr riesgos, cuando aprendamos a caminar en la cuerda floja, cuando estamos dispuestos a levantar la vara que mide nuestra potencial.

Un verdadero líder, tiene seguridad en sí mismo para permanecer sólo, coraje, para tomar decisiones difíciles, audacia, para transitar hacia lo nuevo con pasión, y ternura suficiente, para escuchar las necesidades de los demás. El hombre no busca ser un líder, se convierte en líder por la calidad de sus acciones y la integridad de sus intentos.

Cada decisión que tomamos en el camino de nuestra vida tiene una concecuencia ya sea la que esperabamos o la inesperada que te hace abrir la boca y dejarte sin habla… Pero en fin, si la decisión que tomamos sale como queremos está muy bien, pero eso no se queda ahí pues ese resultado lleva detrás de sí otro resultado y así sucesivamente… Si la decisión que tomemos es errónea también acarreará un resultado que tendremos que enfrentar crudamente ya que el universo nos da lo que pedimos ya sea bueno o malo y nadie pasa impune en esta vida. Eso yo no le llamo castigo. Simplemente consecuencias. Dichas acciones traen recompensa o enseñanza… De lo bueno se vive, de lo malo se aprende. Hay un dicho que reza: “Primero tú, segundo tú y tercero tú,” pero yo muy personalmente pienso que todo es relativo, ya que somos parte del universo como todo lo que nos rodea. Una desición que tomemos pensando en nosotros mismos afectará a las personas que amamos también directa o indirectamente. No importa si la consecuencia se ve o no. Todos estamos entrelazados en el universo. Es por eso que lo que hacemos se nos devuelve.

Todos somos luz y emitimos luz. Somos lámparas de diferentes clases y formas. Algunas emiten más luz que otras y hay otras que están casi apagadas pero el factor común aquí es que la llama está viva. A esas personas que tienen su llamita casi apagada hay que echarle gas para que la llama arda y no se apague. La cuestión no es acostumbrarse o adaptarse a la oscuridad, más bien es alumbrarse y que la luz resalte para que ademas de uno mismo mirar por dónde caminamos, podremos con nuestra luz alumbrar el camino a las demás personas y fortalecer su luz, porque todos somos uno y vinimos del mismo lugar para ir al mismo lugar…

¿Por que no jugamos?

Vamos a pretender que hay una epidemia. La epidemia es de amnesia y es sumamente contagiosa.

El juego es simple. Ponlo en práctica por el resto de tus días y ya verás qué bien la pasarás. Tu vida cambiará.

¿Que alguien te mintió?

¡No! ¡Tú no recuerdas nada, porque has sido infectado/a por la amnesia y es progresiva!

¿Que alguien te utilizó?

¡Que va! ¡Tú no recuerdas nada! ¡Tu amnesia es progresiva!

¿Que te insultaron?

¡No puede ser! ¡No hay recuerdos de eso en tu mente! ¡Tu amnesia borró todo!

¿Que estás furiosa/so con alguien?

¿Como va a ser? ¿Recuerdas algo de eso? ¡Pues claro que no! ¡Los que tenemos amnesia no podemos recordar!

¡Ahh! ¡Qué sencilla sería la vida sin malos recuerdos! ¡Si solamente pudiéramos absorber las enseñanzas y desechar el amargo recuerdo! ¡Así sería fácil!

Es más, ¡vamos a jugar que somos niños! Ellos son el vivo ejemplo de humildad, de continuar su vida sin rencores, sin enojos. Ellos más que nadie saben cómo perdonar sinceramente; de corazón. Muy claro dice la Biblia, que seamos como niños y heredaremos el Reino de los Cielos…

Como NO todo el mundo tiene el don de jugar y poner en práctica los consejos, sólo nos resta demostrar nuestra fe. Pero aunque NO juguemos a la “amnesia”, es imperativo ser como niños.

Debemos volver a tener nuestro corazón puro como los niños.

¡El Valor de los Valores!

 

En la actualidad, la palabra “familia” y “amistad” ha cambiado radicalmente.

La llamada “Familia” no es aquella relacionada por la sangre.

La llamada “Amistad Verdadera”, hoy día se trata simplemente de conocidos.

Antes, las familias se reunían sin esperar alguna fecha especial. Ellos mismos hacían el día especial. Se contaban anécdotas, cantaban juntos aunque no tuvieran talento, hacían chistes sanos, y cocinaban juntos entre otras actividades. No importaba los problemas que hubieran, todo quedaba atrás y se disfrutaba el momento. No importaba si algunos miembros tenían más o menos que los demás miembros de la familia. Sólo había igualdad, pues el lazo de la sangre era fuerte y lo más importante.

Pasaba lo mismo con la amistad verdadera. Los amigos/as verdaderos/as se defendían unos a otros como hermanos/as. No se traicionaban. No hablaban a sus espaldas. Se ayudaban sin esperar nada a cambio. Pasaban los años y la amistad era la misma. ¡Qué tiempos aquellos!

Hoy día las familias y amistades verdaderas están en peligro de extinción.

La tecnología ha ayudado mucho, pero también ha contribuido a esa decadencia en la unión.

La tecnología hizo posible que mucha gente se encontrara tras años sin verse ni comunicarse. Familias separadas por diferentes continentes volvieron a reunirse mediante computadoras, cámaras, celulares inteligentes y demás.

Por otro lado, las personas prefieren enviarse mensajes de texto en lugar de hablarse directamente. Prefieren enviar postales cibernéticas en lugar de escribir una carta a puño y letra.

En la cena, nadie habla. Toda la familia está pendiente a su Iphone, Ipod, Android o Tablet.

Hoy día los problemas se resuelven públicamente por medio de la computadora, insultándose.

Hay un proverbio que dice: “Censura a tu amigo en privado y alábalo en público”. Hoy día es al revés. Se insultan y se dicen todo lo negativo en público y las cualidades positivas ¿dónde quedaron?

Indudablemente hay que trabajar duro con nuestros jóvenes y niños. Pues ellos son el futuro. Recuerden que los valores y la espiritualidad se inculcan en el hogar, para cuando entre a la escuela y el niño se encuentre con esa avalancha de diferentes creencias y costumbres, las suyas estén bien aferradas y no se descarrilen.

He visto padres y madres aplaudir a sus hijos el decir palabras vulgares cuando apenas pueden casi hablar. Eso es muy deprimente. El niño aprende lo que ve y escucha. El ejemplo debemos darlo los adultos. Luego cuando los padres quieran enderezar a ese niño será tarde. No habrán lamentos que valgan.

He visto padres que le dan todo lo que el adolescente pide sin merecerlo. ¡Error! Hay que enseñarles a los adolescentes que las cosas se obtienen con sacrificios y hay que ganárselas con buenas obras.

Debemos inculcarle el sentido de responsabilidad. Hace poco leí la desafortunada noticia de un niño que se quitó la vida por no haber recibido el juguete que quería el Día de Reyes. Ese acontecimiento, es horroroso pero es notable lo que pasó allí.

Padres, vamos a poner nuestro grano de arena. Inculquemos a nuestros niños lo que es el significado de una VERDADERA FAMILIA y de una VERDADERA AMISTAD.

Inculquémosle valores, modales y el sentido de la responsabilidad. Enseñémosle el respeto hacia los demás y hacia sus mayores.

Enseñémosle lo que es cenar en familia sin la necesidad de traer a la mesa artefactos electrónicos. ¡Conversen en la mesa! De eso se trata el cenar unidos.

¡Eso no lo enseñan en la escuela!

Por otro lado, he visto a un niñito, de tan sólo cinco añitos, decir; “hola”, “perdón”, “con su permiso”, “salud”, entre otras palabras que maravillan. Eso da a demostrar que sí se puede educar bien a nuestros niños.

¡Eso se aprende en el hogar y con nuestro ejemplo!

¡Qué difícil sería si todo fuera sencillo!

¡Qué sencillo sería el poder olvidar todo lo que nos ha herido inmediatamente!

¡Qué sencillo sería el poder perdonar sin reprochar ni preguntar!

¡Qué sencillo sería tenerlo todo sin hacer ninguna clase de sacrificios!

¡Qué sencillo sería si nada nos enfermara!

¡Qué sencillo sería el no extrañar a alguien amado!

¡Qué sencillo sería el no importarte nada en lo absoluto!

¡Qué sencillo sería siempre vivir en paz y sin preocupaciones!

Pero ¿sabes qué? ¡Es complicado el que sea sencillo! ¿Te digo por qué?

Porque si fuera sencillo olvidar las cosas que te han herido, no aprenderías lo que debes de esas malas experiencias y cometerías el mismo error muchas veces.

Porque si fuera sencillo perdonar sin preguntar ni reprochar, la gente continuaría ofendiéndote una y otra vez como si el ofender fuera algo bueno.

Porque si fuera sencillo tenerlo todo sin realizar ninguna clase de trabajo ni sacrificio, entonces no serías capaz de luchar por algo en tu vida.

Porque si fuera sencillo el estar siempre sanos, no lo apreciaríamos, pues es gracias a la enfermedad es que valoramos la salud y nos cuidamos.

Porque si fuera sencillo el no extrañar a alguien amado, le restaríamos la importancia que realmente tienen en nuestras vidas. Como dice ese famoso dicho; “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. ¡Imagínate si fuera sencillo para los demás el no extrañarte! ¿Cómo te sentirías?

Porque si fuera sencillo el no importarte nada en lo absoluto, el mundo no existiría, ¡pues ya los seres humanos se hubiesen extinto hace mucho tiempo atrás!

Si fuera sencillo vivir en paz y sin preocupaciones, ya estarías viviendo en el Cielo junto a Dios y eso está por venir… Pero hasta hoy ¡no ha llegado!

Debemos estar conscientes de que debemos pasar y vivir por situaciones difíciles para aprender a preciar, valorar, luchar, tomar impulso, y continuar caminando más fuertes y más inteligentes.

¡Sean bendecidos mi gente de sangre caliente!