Daily Archives: Jun 2, 2018

En Masaya, “los barrios se organizaron para proteger sus calles” de los antimotines que “están agrediendo al pueblo”, señala un poblador de la zona

Por: AFP

La oposición de Nicaragua urgió este sábado anticipar la salida del gobierno del presidente Daniel Ortega, tras desatar una feroz represión contra manifestantes en la sureña ciudad de Masaya, que fue convertida en “una zona de guerra” con enfrentamientos entre policías y cientos de personas defendiéndose con armas caseras en las calles, constató un equipo de Afp.

“Hay un muerto, heridos, detenidos. Estamos en un fuego cruzado”, dijo a la Afp el presidente de la Asociación Nicaragüense de Protección a Derechos Humanos (ANPDH), Álvaro Leiva.

En Masaya, 30 km al sur de la capital, “los barrios se organizaron para proteger sus calles” de los antimotines que “están agrediendo al pueblo”, afirmó a la AFP Jonhatan José, un poblador de Masaya, quien dijo que un francotirador mató a su vecino de un disparo en el pecho.

En la ciudad se escuchan detonaciones de morteros artesanales, disparos y hay gases lacrimógenos, constató el equipo de Afp que se trasladó a Masaya, mientras pobladores les advirtieron que “hay un francotirador posicionado” en el parque.

También se registraron nuevos incendios y saqueos.

“Aquí es como un desierto, no hay comercio, no hay nada, (me siento) desesperada, acongojada, triste. La situación está horrible, horrible, horrible”, dijo entre lágrimas una residente del lugar Vanesa, quien vive encerrada en su casa con sus tres hijos y su nieto.

Masaya es un antiguo bastión sandinista que se ha sublevado contra el gobierno, que ha sufrido una fuerte represión y saqueos desde que iniciaron las protestas en Nicaragua el 18 de abril, y que dejan más de un centenar de muertos.

“La exigencia de la ciudadanía que está en las calles es salir a lo inmediato del desgobierno del Ortega”, demandó la dirigente opositora de la sociedad civil Azhalea Solís.

Caos y muerte

A la lista de fallecidos se sumó este sábado un ciudadano estadounidense, de nombre Sixto Henry Viera, de 48 años, confirmó la embajadora estadounidense en el país, Laura Dogu, en un tuit.

El estadounidense falleció en Managua por disparos de armas presuntamente de turbas afines al gobierno.

La policía por su parte informó de saqueos, incendios y disturbios en las últimas horas en al menos seis ciudades, incluidas Managua y Masaya.

Informó que en el municipio de Diría, departamento de Granada (sur), grupos delincuenciales quemaron la casa comunal, una escuela, y al menos tres vehículos del partido sandinista, dijo la policía, que atribuyó los actos a la “derecha”.

Ortega desoye a la comunidad internacional

En las últimas dos semanas, la violencia en Nicaragua ha crecido pese al llamado que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Amnistía Internacional (AI) han hecho al gobierno para que cesara de inmediato la represión contra los manifestantes.

Tampoco han tenido efecto los pedidos de Estados Unidos, principal socio comercial de Nicaragua, de las Naciones Unidas (ONU), ni de la Unión Europa (UE) que han expresado su preocupación por la violencia que vive el país centroamericano a raíz de las protestas.

Amnistía Internacional acusó el lunes en un informe al gobierno nicaragüense de usar fuerzas paramilitares, conocida como “turbas”, para reprimir las protestas.

Lejos de detenerse, dos días después, la policía y fuerzas de choque del gobierno atacaron a balazos a una multitudinaria manifestación opositora que era encabezada por las madres que han perdido a sus hijos en las protestas, en una sangrienta jornada que dejó al menos 16 muertos.

“Son muchas las evidencias de que Ortega se atrinchera militarmente para resistir y mejorar sus posiciones de negociación”, denunció el excomandante guerrillero Henry Ruiz en un artículo de opinión.

A juicio del exdiputado opositor Eliseo Núñez, el mandatario ha demostrado que no está dispuesto a ceder a las demandas de democratización que han motivado las protestas y en represalia ha creado un ambiente de “caos”.

“Ortega no ha terminado de entender que el camino de la represión lo aleja de cualquier tipo de” arreglo político y que si continua la represión la resistencia contra su gobierno aumentará, alertó Núñez.

Cuestionó, a su vez, el acuerdo alcanzado entre la Organización Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Nicaragua de trabajar en los próximos seis meses en una reforma al resistido sistema electoral, como salida a la crisis que vive el país centroamericano.

“A estas alturas la propuesta de la OEA resulta insuficiente, solo le daría un respiro” al gobierno, advirtió Núñez.

 

Ortega, en el poder desde 2007, tiene previsto concluir su tercer mandato sucesivo en enero de 2022.

What kind of city should Rochester be? What kind of downtown?

I keep coming back to those questions because Rochester seems to be at an important turning point right now. Investors continue to be interested in development in the city, particularly downtown. And if downtown grows stronger, the rest of the city may, too.

But that isn’t guaranteed. If downtown becomes primarily a home for upper-income residents, less affluent people will be kept out. Some of Rochester’s current new downtown development includes affordable housing, but not all of it. And the redevelopment of the Cadillac Hotel is resulting in the loss of low-income units.

Rochester has a serious affordable housing shortage. Who should build more? Who’ll pay for it? Where should it go? Who makes sure it’s of good quality?

We’re not the only city wrestling with these questions. Cities like New York, San Francisco, and Seattle have a severe housing crisis, brought on by strong growth in both economy and population. In all three cities, many residents have been priced out of the housing market in neighborhood after neighborhood.

Rochester’s affordable housing problem isn’t that extreme, but it’s serious, and so far we haven’t developed a comprehensive, community-wide plan to deal with it.

Affordable housing is a big topic right now in publications that concentrate on urban issues. In a series of CityLab articles, excerpted from his book “The New Urban Crisis,” Richard Florida has argued that as US cities prosper, we need to make sure everyone benefits.

Florida has made a name for himself by urging city leaders to attract what he calls the “creative class” – tech workers, “knowledge workers,” artists. In an April 2017 CityLab article, “The Roots of the New Urban Class,” he admitted that focusing exclusively on attracting “creatives” has had a dark side, resulting in gentrification, higher housing costs, and inequality.

In a May CityLab 2017 article, he warned against what he called “winner-take-all urbanism,” in which, he says, some places benefit from the new growth “while many more stagnate or fall further behind.”

“If we are to again enjoy a widely shared and sustainable prosperity,” Florida wrote, “we must become a more fully and fairly urbanized nation.”

Florida has developed a strategy he’s calling “urbanism for all,” and he has set out five “pillars” – ways to achieve it. Among them: “Build more affordable rental housing.”

Making sure that cities are inclusive is critical, he says. And, he wrote in a May 2018 CityLab article, “Revisiting the New Urban Crisis”: “It will require all of the parties that were involved in the urban revival to reorient their missions toward inclusivity.”

Universities and medical centers, Florida pointed out, have played a big role in revitalizing cities. (That’s certainly been the case in Rochester.) But, Florida said, “too often, the changes they produce only benefit the affiliates of those institutions. Instead of providing subsidized housing to faculty and students, universities should also help local residents afford increasingly desirable areas.”

Developers – “who have benefited so mightily from the urban revival and the subsequent rise in real estate values” also have to be involved, Florida said, so that their development areas don’t become “isolated pockets of wealth.”

Developers, he said, could set aside some of their units for affordable housing in exchange for incentives, for instance. And local businesses can work with non-profits and city governments to create affordable and low-income housing.

Rochester activists have been pushing city officials to rethink their approach to downtown development, and some officials seem receptive. As I mentioned in a previous column, the uncertainty about the Morgan apartment proposal at Parcel 5 provides a good opportunity to slow down and assess where downtown is heading.

Articles like Florida’s can provide some outside perspective. So, too, can the work taking place in other cities. Among them, Detroit, which I’ll bring up in a future column.

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